miércoles, enero 02, 2019
Deje de quererme
Aunque hace años no escribía por acá, siempre ha estado latente esta necesidad de hacerlo y es que uno se deja de lado al tal punto que deja de hacer lo que le gusta. Y esta publicación tiene que ver con eso, lo que deje de hacer por preocuparme de la familia olvidando lo principal, me olvide de mi, de mis gustos, mis necesidades, de quererme.
He pasado años enfocada en otros, agotandome hasta el máximo, porque todo funcione y quien velaba por mi...nadie y de pronto veo que he pasado años sin quererme y es triste porque de pronto ver lo abandonada que estas, y entonces viene esa reflexión inevitable...¿cómo pudo suceder? o peor aún y ¿ahora?.
Ahora estoy en eso recordando lo que era, la alegría que siempre me caracterizaba, esa chispa que me hacía distinta, fue aplastada por la rutina, por el desborde de responsabilidad, por dejarme siempre atrás, como si de eso se tratara la familia.
Los golpes a uno le enseñan y es que sin ellos, no podemos ver lo que sucede en nuestras narices y eso me ocurría no veía como pasaba mi vida, frente a mi sin ser participe, aceptando el destino, en algunos casos como un castigo.
Hoy en el tercer día de este 2019 veo que debo dejar de castigarme, todos nos equivocamos, yo no quería dañar a nadie, era una pendeja confundida y como sea fui capaz de asumir. Es hora de perdonarme y seguir con mis sueños que trunque por castigarme. Dios ha visto todo lo que me he castigado asumiendo todo, sin dudar. Ahora debo reflexionar sobre lo que yo quiero, libre y feliz.
Este proceso no sé cuanto duré, pero es de gran crecimiento, debo tomar mi presente y hacer lo que yo deseo, ya esta bueno de hacer cosas para que los demás estén bien. El fabuloso destino de Karina está en mis manos y de una vez por todas yo lo haré...
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